Yo, la autora

Cierto mis textos son lo que pienso y muchas veces por ser mujer guardo dentro de los silencios nocturnos, pero quién puede evitar que los escriba ... tuve dueño de mis palabras, pero le quitaba la libertad a mi mano y a mi pensamiento ...

lunes, octubre 25

MAL DE MONTERA

Las fiebres son altísimas de un tiempo para acá, los estremecimientos son insoportables ante un pase. Los ojos me duelen de tanto mirar al torero y el corazón se me detiene ante cada derrote del toro cerca de él.

Las manos me sudan cuando entro en la plaza y la piel se me eriza con los primeros acordes de “España Cañí” Se me hace un nudo en la garganta en el paseíllo, y me tranquilizo un poco en le tercio de varas. Luego empiezo a alucinar con cada muletazo; el alma se me encoge de pesar al levantar el pañuelo. Luego las piernas me impulsan para presenciar la vuelta al ruedo.

Las manos me arden por lo seguido que las golpeo una con otra sólo para decirle al torero cuánto lo admiro.

Entra otro alternante; otro toro; otros pases y vuelvo a sentir lo mismo. Dicen que es posible que estas dolencias terminen con la temporada, pero creo que va a ser difícil. Me contagiaron... ya no hay duda ni remedio, pronóstico según me dice un matador…locura…Mal de Montera.

1 comentario:

  1. A mi me estremece infinitamente más el milagro de la vida reflejado en el parto de una vaca u otro animal, cuando tengo en mis manos a un recién nacido, cuando siento su respiración, cuando se duerme conmigo, cuando pongo la palma de mi mano sobre su cuerpo para sentir sus latidos... sentir la vida me emociona, sentirla y cuidarla.
    Los humanos tenemos la opción de amar dando la vida y cuidando el ecosistema que la contiene, debemos proteger a ambos con la herramienta más extraordinaria creada por la evolución, una inteligencia superior.

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