Yo, la autora

Cierto mis textos son lo que pienso y muchas veces por ser mujer guardo dentro de los silencios nocturnos, pero quién puede evitar que los escriba ... tuve dueño de mis palabras, pero le quitaba la libertad a mi mano y a mi pensamiento ...

domingo, noviembre 8

ENCANTADOR

Sentadas en las rocas y con las aletas caudales chapoteando, atentas las sirenas lo escuchaban. Había atravesado países para llegar al mar de los terribles monstruos. Nunca había sentido miedo, quién le teme a las mujeres que devoran a los hombres en medio de orgías funestas.
    Al principio el encantador de sirenas se había sentado con los ojos bajos en una  barca y recitaba sus poemas en el acantilado, esperando que quizá una de ellas se asomara hacia la barca, pero nunca sucedió.
    Por las noches, escuchaba un suave respirar branquial a un lado suyo, y un olor suave a mar fresco que lo inquietaba por segundos. Después nada. Sólo un leve movimiento de la embarcación y la lejanía de quien huye con el temor de ser descubierto.
    Poco a poco se fueron acercando, cada vez la aguamarina se minimizaba quedando un espacio breve de versos tirados al mar como anzuelos con hermosas carnadas métricas que al azar buscaban la mejor presa.
    Hasta que un día, una, la más osada, la de peor carácter se acercó tanto a la embarcación que sus ojos abiertos se bebían el mar de palabras que salía de la boca del encantador. La  sirena había picado el anzuelo. El encantador removió el agua con la mano y de un jalón la sacó. De inmediato la puso en un cesto de pescar y la llevó a casa.
    Ahora el encantador de sirenas ha cambiado su letanía de ritmos y armonías por una espada que corta con palabras. La fragilidad de su barca por el coraje de un níveo caballo y se aventura en busca de un dragón.

1 comentario:

  1. Recién inicias tu blog?, voy a seguirlo para conocer más de tus escritos.
    Son tuyos verdad?, o son de algún escritor que no mencionas?

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